Hace ya unos tres años, el Ricardo del pasado quiso desafíar al equipo de career services de la universidad con un CV completamente naranja... Y con la frase "Pilas no incluidas" en mayúsculas. Disfruté del proceso tanto que hoy lo sigo haciendo como una rutina creativa inane, y al mismo tiempo una crítica al sistema tan raquítico de contratación en muchos sectores.

Estudio gráficamente la delgada línea que separa un formato respetuosamente atrevido -como un cómic a lápiz- y uno que pudiese insultar al entrevistador. Aunque a lo mejor a los entrevistadores les falta sentido del humor en general.

Sí, he enviado todos estos a empresas, alternativamente. A lo mejor eso explica mi situación laboral, pero prefiero no pensarlo mucho.

Presentarse y definirse, además de un ejercicio de instrospección y arquitectura espiritual, también puede ser un juego. O un collage.

 

 

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